No tener pagas extra me tiene mártir, las he tenido toda mi vida y las echo de menos en Navidad y en verano. No es que haga números a final de mes, ¡es que muchas veces no llego!”.

Estas palabras fueron pronunciadas por Esperanza Aguirre y están recogidas en una biografía titulada Esperanza Aguirre. La presidenta. (editorial La Esfera de los Libros). Juan Carlos, un amable seguidor de este blog, ser refirió a ellas en un comentario realizado a propósito de mi anterior artículo, Antes de que abras la boca. Es su comentario Juan Carlos se refiere a las innumerables ocasiones en las que los mensajes no verbales de los políticos se contradicen con las cosas que dicen y cómo pierden credibilidad por ello.

Captura de pantalla 2013-11-18 a la(s) 06.44.59

Y de credibilidad quiero hablar en este artículo, ya que lo que manifiesta Juan Carlos es muy pertinente. Casi cualquier persona puede embaucarte utilizando alguna técnica manipulativa, pero es muy difícil que logre persuadirte a largo plazo si esa persona no te resulta creíble y confiable.

Desde Aristóteles (uno de los padres de la retórica clásica), hablamos de ethos como uno de los tres modos (junto con el logos y el pathos) de obrar persuasión. El ethos persuade mediante el ejemplo a largo plazo, la apariencia, la autoridad (no confundir con autoritarismo), las credenciales, la dignidad, la reputación y la coherencia entre lo que haces y lo que dices. Captura de pantalla 2013-11-18 a la(s) 06.45.11

Los tres elementos son fundamentales para construir un discurso persuasivo, por lo que una falla en alguno de los tres puede hacer vano el esfuerzo de construcción de una comunicación coherente.

Pensemos que el ethos también tiene que ver con la estética de las formas y que es la raíz etimológica de otro término, ethikos, del cual deriva nuestra ética, de la que existen tres derivaciones, la frónesis (habilidad práctica, conocimiento heredado de la experiencia), la areté (virtud, bondad, etc.) y la eunoia (buena voluntad hacia la gente).

Por consiguiente, cuando un político no tiene en cuenta el ethos o, simplemente hace declaraciones como las que hizo Esperanza Aguirre, da la espalda a la credibilidad y a la ética que debe acompañar cualquier manifestación política.

Por eso, independientemente de que estés de acuerdo ideológicamente con él o no, nos suele resultar más creíble y persuasivo, pongamos por caso, el Primer Ministro de Uruguay, José Mújica, conocido como el presidente más pobre del mundo, quien vive en una austera chacra a las afueras de Montevideo, dona el 90% de su sueldo a proyectos de ayuda contra la pobreza y mantiene un estilo de vida humilde que, pongamos por caso, cualquier otro político que se describa como de izquierdas pero que viva en el chalet de una lujosa urbanización.Captura de pantalla 2013-11-18 a la(s) 06.45.31

El edificio de la persuasión se construye con los cimientos de la credibilidad y tu credibilidad es algo que llega antes de que abras la boca y se marcha después de que la hayas cerrado.

Anuncios